Mostrando entradas con la etiqueta alvalpaper. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alvalpaper. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de abril de 2013

La Reivindicación del Teatro Independiente. "Clot y Chof".



 Hoy en día las representaciones teatrales suponen un gasto desmesurado para una sociedad estancada en el mileurismo, los musicales han copado los inmoderados precios de venta de sus entradas y ante esta categoría adinerada que el propio teatro ha creado de sí mismo, los propios actores, los propios productores, los propios “amantes del arte de la interpretación”… resulta cada vez más lejos de la clase media el poder permitirse el lujo de disfrutar del mismo. Sin embargo, frente a tales indecentes empresas de teatro con el lucro económico como lema, existe una humilde, creativa y afortunadamente buena gama de teatros que representan obras del llamado “género independiente”. Independiente de las modas, independiente de la majestuosidad… pero muy ligado a la interpretación pura, dura y sin distracciones.



  Y entre estas, se encuentra Reacción Química, una compañía teatral que juega con este particular género a la hora de interpretar sus obras, las cuales gozan de una personalidad y originalidad claramente diferente a cualquier otra.


  De modo que de la mano de esta compañía, los amantes del teatro independiente, de la locura en plena escena y del sentimiento de no saber muy bien lo que ocurre están de enhorabuena con la llegada de‘Clot & Chof’, una obra teatral cuya representación tiene lugar cada semana en la sala Bululú de Madrid. Con ella su autor, Gorka González, nos sitúa en medio de una escena protagonizada por un Clot que no sabe si es un Chof –el propio Gorka González–, un Chof que quiere ser un Clot –África Amor–, un anónimo con afán de ser el centro de atención –Iker Capapay– y un actor que desea una perfecta interpretación –Alfonso Moreno–. Acompañados de estos pintorescos personajes, los espectadores se sumergen durante una hora en un ambiente de humor infantil en el que, sin embargo, se reflexionan cuestiones sociales en las que no falta un tono crítico al país y en especial, al mundo de la interpretación. Una obra en la que las unidades de tiempo y espacio desaparecen para otorgarle plena importancia a la acción, que mezcla escenas de humor visual, diversión, locura y monólogos existencialistas de los personajes, así como puntuales referencias al público que evidencian la capacidad de improvisación de sus actores. En virtud de ello, los juegos de iluminación son un punto fuerte en esta obra, dado que en ocasiones oscurecen la escena para iluminar la grada, algo poco usual en el teatro, lo cual convierte al espectador en el quinto protagonista de lo que acontece.



  “No es una obra para niños, está dirigida a adultos con ganas de divertirse, que sean capaces de recoger un concepto de absurdez como algo divertido” asegura Alfonso Moreno, y es que en esta representación los actores parecen disfrutar riéndose del público al no permitirles entender nada de lo que sucede, haciendo alusiones a “un viejo irlandés” que no llega a ser definido o abriendo la mente del espectador a la incomprensión, para finalmente acabar con un monólogo que acerca a la explicación de todo lo sucedido durante la obra, y eso es lo que también aseguran que gusta al público: sentir que a esos chirriantes personajes se les termina entendiendo y cogiendo cariño. “Una de las obras más raras que he visto, tiene un encanto único”, “la relación con el público es especial” opinan algunos de sus espectadores, los cuales fueron partícipes de la combinación de cuatro actores postrados frente a un reducido auditorio, al que se dirigen como los responsables de que personajes como Clot y Chof se mantengan con vida, creando ese ambiente de calidez y cercanía a la interpretación que solamente se hace realidad en el teatro independiente.



“Vosotros, los espectadores, al ver una obra estáis como soñando, y puede que no entendáis nada, pero sabéis que cuando finalice os despertaréis y todo seguirá como hasta entonces” resume Chof en la representación. Y es que no hay mejor manera de hacer teatro  –según África Amor, actriz que encarna a Chof– que siendo un buscavidas, pero como querer es poder, si hace falta se hacen malabares para conseguirlo.



  Reacción Química, como asociación de teatro, cumple sus dos primeros abriles este año, y sus encantadores integrantes lo celebran animando al público con ganas de ver un espectáculo diferente y surrealista a esta representación.

“El teatro para nosotros no es un hobby, sino una profesión. Y es por ello por lo que cada día nos sentimos especialmente orgullosos de nuestro trabajo”.



Defendamos un teatro desligado del lucro económico por el bien de la supervivencia de un arte robado por la gran empresa.




 ‘Clot y Chof’, todos los viernes a las 8.30 en la sala Bulubú de Madrid, una obra con la que el género independiente se hace hueco entre la muchedumbre, una obra en la que nadie pasa inadvertido, y una obra en la que el sinsentido escénico, se torna en belleza.



Álvaro Valadés.

lunes, 18 de febrero de 2013

Gala de los Goya 2013. La disputa entre el humor y la elegancia.


 

   Como cada año, la alfombra roja del cine español se expande para dar de nuevo la bienvenida a las grandes promesas cinematográficas, así como homenajear a las personalidades y proyecciones más reconocidas del año. Largos trajes, pasarela, reconocidos actores y actrices, personalidades, discursos y emociones fueron sin duda las grandes protagonistas de la noche. Y es que, si existe en España una verdadera fiesta en honor al arte audiovisual, esa es la Gala de los Goya, que fue ayer emitida por la cadena nacional: TVE y RTVE en directo.

 
   La anual tragicomedia, en la que unos ríen y otros lloran, pasa de la gran pantalla a la realidad en esta gala en la que los directores de la Academia galardonan según diversos criterios los reconocimientos más logrados del cine español. Las disputas más polémicas se rifaron principalmente entre los largometrajes “Lo Imposible”, “Blancanieves”, “El artista y la modelo” y “Grupo 7”. A pesar de ello,   2012 ha sido el año de la bella y la malvada bruja, un cuento de siempre contado como nunca, en versión flamenca, muda y monocroma; que recibió 10 estatuillas, un número, en mi opinión, muy descompensado en relación con “Lo Imposible”, que se llevó 5. Hecho que tampoco me preocupa demasiado, dado que si de prestigio se trata, “Lo Imposible” ha cosechado suficiente ¡y más!, en comparación con “Blancanieves”.


  La indignación por los temas sociales no dejaron desapercibidos a nadie este año, donde desde discursos con doble sentido hasta ataques directos al gobierno, pasando por la sutil ironía y las alusiones a los recortes, la noche se mantuvo cargada de tensión política que abrió la expectación de las respuestas de los aludidos a la mañana siguiente, con poca respuesta por su parte. Aprovechar un evento de ámbito nacional y con las repercusiones que tiene el país, como puede ser sin duda la gala de los Goya, me parece un punto acertado para dar la puntillita que los “peces gordos” necesitan para reaccionar. Hay quienes opinan que no es el lugar ni el momento idóneo para hacerlo… yo me mantengo muy detractor de esta idea, si todos compartimos una indignación y un ideal común de libertad y cooperación, cualquier momento y cualquier lugar es bueno. Y si tiene el ámbito de influencia de esta gala, mejor.

A pesar de todo ello, la gala de los Goya lleva ya varios años intentando subsanar la pesadez de los discursos a través de la intervención espontánea de monólogos y recreaciones humorísticas, algo que verdaderamente se agradece teniendo en cuenta el espectáculo-glamouroso que se pretende conseguir. A pesar de ello, parece que año tras año esta gala sigue siendo perseguida por el peso de la crítica, ¡y con mucha razón! No se puede pretender transmitir una imagen de elegancia y respeto con verdaderas meteduras de pata como la de la encargada de pronunciar el ganador del “Goya al mejor sonido”: Adriana Ugarte, quien indicó el nombre del candidato equivocado y seguidamente, tras intentar enmendar el error, hizo uso de la expresión “Lo hice aposta, ¿os ha gustado?”… No, señorita Ugarte, a la que no le va a gustar verse en la historia de las cagadas de la televisión durante décadas, es a usted.

   Reflexionando acerca del por qué de esta batalla de críticas a la gala del cine español, solo llego a una única conclusión… Los Goya no son Los Óscar… y las comparaciones no tienen cabida. Si queremos una gala propia y elegante, ¡hagámoslo! pero esa obsesión por intentar ganar audiencia a toda costa introduciendo un espectáculo musical –un tanto bochornoso y mal entonado- o un humor que, en ocasiones afortunado y en otras no, difiere del sentido que la gala de los Goya pretende reflejar: un show de profesionalidad y seriedad; esa intención contradice en cierto modo la estructura que caracteriza a la gala. O hacemos espectáculo, o hacemos una gala glamourosa, pero creo que intentar aunar ambas contando con la colaboración de tres únicos humoristas y la participación espontánea de los propios candidatos, sí, puede resultar entretenido para el público, pero no podemos pedir a cambio una maravillosa y aduladora columna por parte de los expertos, ni una comparación con la gala de los Óscar.

   En conclusión… somos españoles, también sabemos hacer un buen cine, y lo hemos demostrado. Contamos con auténticos profesionales. Si podemos hacer una gala entretenida y con el humor y el desparpajo que caracteriza a las gentes de nuestro país, ¡me parecerá una idea estupenda! pero sin pretender que el lujo y el glam alternen con ello, porque son dos mundos que, muy a mi pesar, nunca tendrán una relación “de cine".


Álvaro Valadés.



domingo, 23 de diciembre de 2012

Cuento de Navidad en crisis.


Esta navidad, la crisis no será un inconveniente. Solo cabe pensar en algo como esto:


Vivimos rodeados de personalidades a las que nuestras vidas aspiran a asemejar, giramos en torno a metas, a personas, a fantasías, a sueños por cumplir. Queremos, deseamos, soñamos con  esas admirables quimeras. Tan desesperado es nuestro afán por conseguir ascender en nuestro esquema jerárquico de aspiraciones, que no nos importa en absoluto olvidar la grandeza de que las cosas surjan, el placer de que algo ocurra sin forzarlo de antemano.

Cada momento de nuestra vida surge por alguien y con alguien. Por algo. No existen las casualidades, sino la ilusión de la casualidad. Todo está movido por nuestros sentimientos, y estos no siempre están claros, por ello es importante, cuando las cosas se tuercen, cerrar los ojos y llegar a entender cuáles han sido nuestras aspiraciones reales. Un despacho elegante, una familia tradicional, incluso la fama con los ideales que nos han hecho creer que son los mejores, ya nos dominan hasta nuestros sueños, cuando no es eso lo que verdaderamente soñamos.  Nos dejamos llevar por títulos vacíos y ¡estamos todos engañados!

Es por ello que yo crearía un nuevo título al que aspirar en todas y cada una de nuestras vidas. Un título que no estuviese basado en logros académicos, ni personales… que no tuviese objetivos laborales, ni económicos, ni comerciales. Un título mucho más honorífico que un master o un doctorado, y muy superior a un cheque o a un diploma.

Ese honor que concedería, es el Título de la Fuerza. Fuerza de ser, de conseguir superar dificultades, dolores y desgracias. Porque la vida no está formada de alegrías constantes, fiestas y películas americanas, y lo que menos necesita nuestra sociedad en estos tiempos es creer que conseguir cosas materiales aportará esa felicidad de la que todo el mundo habla. De este modo, las personalidades más honoríficas no serían los famosillos de turno, y en contraposición, ese niño de cabeza rapada que aguarda en el hospital, levantaría el brazo con su Título de la Fuerza en la mano y todos comprenderíamos que su vida es admirable. O el padre de familia que superó un despido improcedente, podrá crear un nuevo currículum donde reflejase su Titulo de la Fuerza. De la misma manera, el joven que sufrió bullying de niño ahora colabora en una asociación contra los malos tratos, dónde todos portan su Título.

Así, la gente más corriente, la que hoy es aplastada por los peces gordos, serían los héroes reales, los trabajadores que levantan un país en crisis, los infames que pagan la contribución que se lleva un futbolista por hacer un spot publicitario, o una mujer por acostarse con un torero. Los que sufren las humillaciones de un político que hace demagogia con sus derechos y de un líder religioso con una ciudad entera de su propiedad. Los pequeños soñadores, los artistas a tiempo parcial, los luchadores de la calle. Todos esos que han madurado a base de palos en la vida, estáis de enhorabuena, tenéis el único Título de Fuerza que no se os podrá ser nunca arrebatado: la ilusión por conseguir todo aquello que sabéis que, tarde o temprano, podréis lograr.

¡Feliz Navidad, soñadores!


Álvaro Valadés.


martes, 18 de diciembre de 2012

¿Por qué ser periodista? - Entrevista a Mercedes Milá.

  "La gente, cuándo conoce lo que estás hablando, y ve que lo que estás diciendo es cierto, te sigue creyendo " -Mercedes Milá.


  Hace unas semanas, tuve, junto con dos compañeras, la oportunidad de entrevistar a una de las presentadoras más respetadas y mediáticas de los últimos años en nuestro país. La situación de carestía económica y prestigiosa que se le avecina a los medios de comunicación puede suponer un grito de dolor tanto para sus trabajadores, como para todo el público, al que se le pretende privar de su derecho a la información. 
Para hacer un homenaje al periodista de investigación y a la legitimidad de los medios comunicativos, contamos con la  presentadora Mercedes Milá, cuyas experiencias en la televisión, concretamente en el programa que presenta: 'Diario De...', y sus reflexiones, nos consiguen acercar un poquito más a la realidad de esta profesión y a su trayectoria como periodista nata. Quedáis invitados a conocerla.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-


- Buenos días, ante todo. Para romper un poco el hielo, nos decidimos a hacer una pregunta de tipo periodístico. ¿Qué es lo que nunca debería preguntarse a un entrevistado?

Mercedes Milá - No hay nada que no se pueda preguntar, todo se puede preguntar. Y así le das al entrevistado la oportunidad de decirle… “yo te pregunto todo y tú me respondes solo lo que quieras”. A no ser que hayas llegado antes a un acuerdo y te haya compensado ese acuerdo... a mí me ha pasado a veces eso.

- ¿Recuerda cómo fue su primera entrevista y con quién?

M- No... la primera vez en mi vida que hice una entrevista es imposible que me acuerde porque fue hace muchos años… lo que sí recuerdo es la primera vez que entrevisté a alguien en un plató, que fue a Johann Crol, el jugador de fútbol. Y eso sí, de ese día no me olvidaré en la vida.

- Ha sido reconocida con el premio Joan Ramón Mainat 2012 del Fes`TV’al en la cuarta edición del mismo. ¿Qué ha significado para usted este premio?

(Tras un comentario acerca de su voluntad a que se la tutee:
M- Joan Ramon Mainat era una persona a la que yo respetaba una barbaridad, que murió por desgracia, demasiado pronto, debido a un cáncer terrible, y el hecho de que te den un premio con su nombre es el máximo orgullo. Sabía mucho de televisión, era muy buena gente, no perdía jamás el tiempo, tenía muchas ideas y amaba mucho este medio. Así que ese premio fue especial para mí.

-¿Cómo empezaste en el mundo del periodismo y en especial qué interés despertó en ti el periodismo de investigación?

M-Yo empecé siendo “el último mono” de la redacción de informativos de Barcelona. Así que yo llegaba a la tele y ordenaba las mesas, cortaba el teletipo… ¡vamos! Hacía todo lo que hace… “el último mono”. Pero a partir de entonces, yo sentía que aquello cada vez me gustaba más, y por lo tanto luché para que no me echasen al terminar ese tiempo de prueba y empecé a hacer pequeños reportajes, era ayudante, ayudaba a grabar, ayudaba a montar… yo he hecho un poco de todo en la tele, porque empecé desde abajo del todo. E investigación, como tal, empecé a hacerla en Informe Semanal, luego pasé a plató, en el cual la investigación deja de ser lo mismo… hasta que cayó en mis manos el tesoro que tengo ahora, que es ‘Diario de…’

- Tú eres una presentadora polifacética, pero también bastante polémica, ¿piensas que esa actitud logra atraer más a la audiencia o a los admiradores?

M- Yo no soy de una manera ni de otra… “soy”, y punto. No hago las cosas porque atraigan más a los espectadores o no. Tengo un carácter por el cual mi madre me dice que soy una persona que no conoce los límites, y eso es muy peligroso porque a veces te trae muchos disgustos, pero también es una buena característica para televisión, porque quiere decir que no tienes miedos, y quizá eso me haya ayudado muchas veces a hacer preguntas que, si las piensas tres veces, no las haces.

- A lo largo de tu carrera profesional has trabajado en distintos formatos televisivos,  distintas cadenas, casas… e incluso en la radio. De todo lo que has vivido, ¿con qué experiencia te quedarías o cual considerarías que ha sido la más gratificante?

M-- Mira, nunca puedes, y espero que no te pase a ti jamás, contestar a esa pregunta con una respuesta concreta, porque yo no puedo decir de tantísimas experiencias, de tantos años y de la suerte que he tenido de trabajar con gente tan diferente, escoger a “este” o a “este otro”, porque en el momento en que lo estaba haciendo para mi era lo más grande, lo más bonito, y lo más interesante… cada una de esas cosas, aunque algunas acabaran mal… pero no importa, porque cuándo lo hacía estaba entregada y es eso lo más importante. Así que no estoy dispuesta a elegir… nada.

- Ya entrando un poco más en el programa ‘Diario de…’, ¿cómo surgió la idea de crearlo?

M- Yo me incorporé a ‘Diario de…’ cuando ya existía, por lo que no puedo responder a eso, ya que me incorporé por casualidad absoluta, fue como eso de… ¿sabes lo que dicen a veces de “cuando tenga que ser, será”…“algún día”… “cuando menos lo esperes”… pues así fue, casualidad. Pero este equipo ya existía.

- El lema del programa es “Tú denuncias, nosotros respondemos”, ¿qué criterio es el que utilizáis para elegir unas denuncias u otras?

M- Realmente yo soy solo una pieza más de las veinticuatro personas que formamos este programa, y aunque pueda tener mi opinión, como todos los demás, la decisión es del equipo, así que son ellos los que de todos los mails que llegan a la semana deciden qué caminos tomar, y yo, suelo estar siempre de acuerdo, porque la verdad es que es muy raro que no lo esté, y si se da el caso… lo discutimos, lo hablamos, y llegamos a ponernos de acuerdo siguiendo el camino y la traza que ellos han marcado.

- ‘Diario de…’ se basa en el trabajo en equipo de periodistas, documentalistas, reporteros, etc. ¿Hay muchos problemas para poneros de acuerdo en la organización?

M- No, porque hay muy buen rollo. Yo he trabajado en equipos muy diferentes a lo largo de mi vida… este es uno de los que se respira mejor ambiente entre compañeros. No hay enfrentamientos, no hay celos ni envidias, no hay “tú tienes un tema mejor que el mío”… no. Aquí vamos todos “focalizando” a lo mismo, que es que el programa salga bien y que la gente lo compre, lo vea, y seamos eficaces. Yo estoy contentísima de formar parte de este equipo y realmente no hay esos problemas de los que me hablabas.

- Para la realización del programa necesitáis una buena cantidad de fuentes de documentación, de todas las que utilizáis, ¿cómo os aseguráis de su veracidad?

M- Bueno, siempre hay que hacer contrastes, te tienes que asegurar de que tienen rigor, y aquí, nuestro jefe, Alberto, es muy “puñetero” en eso. A veces caen cosas porque te haces a la ilusión de “¡Ay! ¡Qué bueno es esto!” Y de repente, él dice: “Sí, pero hay que contrastar” y a la hora de hacerlo, puede ocurrir que eso no siga adelante, pero yo ya aprendí en Inglaterra que ese rigor es la base de la credibilidad. La gente, cuando conoce de lo que estás hablando, y ve que lo que estás diciendo es cierto, te sigue creyendo. Porque muchas veces os ocurre, ¿no? A veces vemos cosas en la televisión y decimos: “Pero si esto lo sé yo, si esto no es así…” Te da rabia porque a partir de ese momento ya no crees demasiado en la persona que está diciendo eso… Así que aquí se contrasta, se mira bien, se le da vueltas a las cosas, hasta que finalmente se les ofrece a los espectadores.

- Un programa de investigación como ‘Diario de…’ supone muchas veces asumir riesgos. ¿Qué tipo de riesgos son los que tenéis que asumir y cómo los lleváis a cabo?

M- Los riesgos de trabajar en periodismo y estar en la calle. Esos riesgos que los tenemos todos los que trabajamos en esto, que llega un momento en que a veces ni piensas en ellos. A veces, trabajar por la noche, trabajar con cámaras que casi no se ven…o incluso que puedan agredirte, o en algún momento ponerte en apuros… todo eso lo sabemos, y mis compañeros los cámaras lo saben… pero este es nuestro trabajo, y es así. Esos problema existen, y si el reportaje sale, salió, y eso es lo que la gente ve. Aunque de momento no hemos tenido ningún problema insalvable.

- ¿Cuál es la experiencia de ‘Diario de…’ que más te ha marcado o que más haya supuesto una gratificación personal para ti?

M- ¡Qué manía tienes con que yo escoja una sola cosa! (risas) Llevo ocho años haciendo ‘Diario de…’, no voy a escoger una sola cosa. Lo que más me importa del programa es algo que ya os he dicho antes… y es que la gente lo crea. Y que tenga la confianza de que, cuando yo diga “Tú denuncias, nosotros respondemos”, que esa gente responda: “Voy a mandar el mail a Diario de… y voy a explicar cuál es mi problema porque a lo mejor esta gente me va a poder ayudar o pueden gritar por mi.” Eso es lo que a mí me importa, y eso es lo que me llevo, así que cada vez que se ha solucionado un problema gracias a un reportaje, o hemos quitado dolor de alguien… para mí es lo más grande, lo más importante.

- Indagar en reportajes de investigación, supone obtener muchas experiencias acerca de determinados temas o hechos, tras conocerlos ¿ha cambiado tu punto de vista acerca de ellos?

M- Hombre, cuándo tú te acercas a un tema y lo profundizas puedes tener unos prejuicios que a la hora de profundizar, o de escuchar varias versiones a varias personas, en general, si eres honesto, sí cambias tu punto de vista. Pero, no te puedo poner un ejemplo concreto, aunque desde luego que sí, todo lo que sea profundizar en algo te hace cambiar el punto de vista, eso pasa en la vida en general.

- ¿Cuánto tiempo tardáis aproximadamente en terminar la investigación para la realización de un programa?

M- Depende. Todo depende del tema. Hay veces que las investigaciones abiertas duran meses; otras, duran días, y ahora que vamos a la semana depende completamente de las características del reportaje.

- Generalmente la gente te conoce como la presentadora de Gran Hermano… ¿pero piensas que el periodismo de investigación te ha ayudado a cambiar de aires?

M- Eso me sorprende a mí misma. Evidentemente soy la presentadora de Gran Hermano porque llevo ya diez años haciéndolo, o doce, o casi catorce años… yo ya no sé cuántos… (risas) pero muchísima gente me dice: “No pares, seguid con el programa ‘Diario de…’ porque aunque es un programa que se ve tarde en la noche y es un programa pequeñito la gente ya me identifica muchísimo con él, lo noto, lo noto una barbaridad. Así que, sí, yo creo que son las dos caras de una misma moneda. ‘Diario de…’ es la parte más informativa y más periodística pura, por decirlo de alguna manera, y ‘Gran Hermano’ es espectáculo, con todo lo que ello significa… así que son las dos caras de una moneda.

- Y ya dejando un poco de lado el programa ¿hay algún sueño que todavía no hayas cumplido y que quieras cumplir? Y ¿crees que hay algo que no puedes quedarte sin hacer en la televisión?

M- Hombre, no lo sé… pero he tenido tanta suerte... En todo lo que he trabajado me lo he pasado bien… bien y mal, porque hacer periodismo significa tragar muchísimos sapos, eso está claro… y hacer temas que a veces te arrancan las entrañas. Ahora mismo estamos metidos en un proceso durísimo porque la crisis nos está trayendo muchas cosas sobre la mesa que son dolorosas, donde tienes que entrevistar a gente que está en carne viva, por lo tanto es durísimo, por ejemplo, ver a alguien que acaba de tirarse por un balcón porque le han quitado su casa. Quiero decir, todo eso es duro y complicado… entonces ya no te acuerdas de los sueños, lo que haces es trabajar en lo que tienes que es la suerte de tener un programa que sigue vivo después de ocho años, yo creo que ese es el máximo sueño… hacer un programa que tiene cada vez más gente, porque hemos ido creciendo y que tiene continuidad en la cadena… tal como están las cosas, ese es el máximo sueño.

- Y en cuánto a nosotros, que nos estamos preparando para ser futuros periodistas, ¿cómo ves la situación económico-laboral en el mundo de la comunicación?

M- Vosotros estáis en primero y si yo estuviera en vuestro lugar no pensaría en la situación económica… sino que pensaría en prepararme “de putísima madre”, desde luego, me pondría a trabajar mucho en los idiomas… “a muerte”, en ser personas cultas y preparadas, con conocimientos técnicos en muchísimos aspectos de la vida profesional y ¡dejaos en este momento de pensar en lo que vais a cobrar! Porque estando en primero de carrera es lo último en lo que tenéis que pensar, luego ya vendrá la situación, pero de momento yo creo que lo que hay que hacer es formarse. Los buenos, no son muchos, ni las buenas son muchas, y por lo tanto, yo lo que observo y lo que digo al que me lo pregunta, porque no soy nadie sino, es: “Prepárate con uñas y dientes, aprende idiomas a la perfección…varios, métete en chino si hace falta, sé valiente, y el dinero vendrá después.”

- Pues hemos terminado, muchísimas gracias. Ha sido un placer, sobretodo porque estamos en primer año y poder entrevistar a alguien con tu nivel y con tanta experiencia como tú, no es nada fácil.

M- No, es que ¿sabes qué pasa? Yo no me olvido jamás de cuándo fui estudiante. Lo que costaba que te dijeran que sí, lo que costaba que te aceptaran y que te trataran con normalidad… No me olvido nunca ni de eso ni de las épocas en que no tenía trabajo y hubiera dado lo que fuera por uno, y ahora que lo tengo no me olvido jamás de dar las gracias. Primero, “muchas gracias”, luego ya veré si puedo hacerlo o no, pero primero “muchas gracias”. Es que hay que ser así, sino, no eres realista…

-Muchísimas gracias.  


Data del día 31-10-12.

Álvaro Valadés.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Ambiente nocturno. ¿Diversión o descontrol?


La noche de Halloween cada año se implanta en mayor medida en nuestro país, y en concreto la de este año, ha hecho honor a su cometido creando terroríficos espectáculos en grandes y pequeños locales distribuidos por todo el centro neurálgico de la fiesta en Madrid, entre ellos, el más exitoso ha sido la fiesta propuesta por el pabellón Madrid Arena, que contó con la asistencia de más de diez mil jóvenes de la ciudad. El descontrol pronto llevó a la saturación de la sala, conllevando esta situación al impenetrable tapón que se produjo en pocos minutos en una de sus salidas al exterior.
 
El escaso control de guardia en relación con el inmenso número de asistentes, la falta de registros de entrada de material pirotécnico y la inaccesibilidad de las salidas de emergencia tuvieron como consecuencia un hecho cuya magnitud muchos comparan con la tragedia de Alcalá 20; la muerte por arrollo de tres chicas, una de ellas, menor de edad.

La noche conlleva diversión, amistades, entretenimiento, desinhibo, alegría… ¿o por el contrario vicios, alcohol, enfrentamientos, lujuria, drogas, o incluso muertes?

Todo esto es muy moralmente cuestionable, hay quiénes piensan que son los asistentes los verdaderos culpables de estos trágicos sucesos nocturnos, y otros que el control debería ser mucho más eficaz en lugar de tan clasista como es. Hay grandes debates sobre el ambiente viciado de la noche. ¿Qué debemos pensar ante situaciones así?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.

Obviando mayor información de lo acontecido, puesto que ya hemos recibido suficiente, he de destacar mi frustración ante una falta tan deleznable de criterio de selección de entrada a las discotecas y de registro de asistencia. Todavía no puedo entender como un acontecimiento de las dimensiones de la mayor fiesta de Halloween en Madrid pueden estar regidas por un puñado de incompetentes que ni siquiera contabilizan el aforo de su sala, llegando a superarlo, y lo que es peor, a mentir a los medios acerca de la cantidad de personas que había en su interior.

Me imagino la indignación, por decirlo de la manera menos fuerte posible, de la gente cercana a las tres niñas fallecidas, y ya no solo a ellas, sino a todo joven como yo que cada vez que salgamos de noche tengamos que poner nuestras vidas en peligro por culpa de una nefasta organización de eventos. ¡Cómo si encima no pagásemos suficiente por la entrada a las discotecas para cubrir un mínimo servicio de seguridad!

Situaciones como esta deberían hacernos reflexionar sobre cuál es la clase de seres viciados por el dinero de los que dependemos cada vez que salimos. La gran mayoría de las veces, las cosas como son; estamos borrachos, y si no nosotros, nuestro amigo. Somos manipulables, frágiles… estamos absortos. Es culpa nuestra decidir sobre nuestro estado de embriaguez, pero suya la de prever que lo estamos dentro de su local, con todas sus responsabilidades. Mis padres tienen derecho a saber que salgo a un sitio seguro, en el que mi vida no corre peligro, y que duerman tranquilos. ¿O entonces la solución es quedarse en casa? Yo opino que en absoluto. Las cosas están para disfrutarlas, con precaución, límites y certeza de que, en el supuesto caso de que suceda algo, las salidas de emergencia van a estar abiertas a que yo pueda salir, y no cerradas a que otros puedan entrar.


En la gran mayoría de las fiestas con mayor aforo, para información general, los organizadores de eventos suelen ser hombres cuya reputación dice mucho de ellos; llenan aforos de salas, tienen los contactos suficientes como para conseguir los mejores locales de la ciudad, y en el caso concreto del organizador del Arena Madrid en Halloween, tuvo la osadía de reabrir hace unos años la discoteca en la que murieron cientos de personas incendiadas en Madrid… y todo ¿con qué beneficio? Claramente económico. Cosa que me parece normal, siempre que con ello no se juegue con la seguridad de nadie, pero absolutamente deleznable cuando se consigue a costa de poner en peligro a tus clientes.

A todo esto debo añadir la falta de coherencia en la relación calidad-precio de cualquier discoteca de Madrid. Pagamos demasiado para recibir una, o como mucho, dos copas llenas de garrafón y Fanta, que fácilmente podría beber de la taza de mi retrete. Me resulta también indignante el permiso de acceso gratuito a las mujeres con el objetivo de atraer a un mayor número de hombres, a los cuales se les hace pagar el doble. Eso fomenta claramente el descontrol, pero ¿quién es el responsable, el organizador o la persona, sea hombre o mujer, que se deja engañar por “la ganga”? Yo reconozco que es atractivo para una mujer entrar gratis a cualquier sitio, pero debería tener en cuenta el objetivo inmoral que lleva detrás.

Somos, en definitiva, objeto de los deseos económicos de los lugares que frecuentamos. Algunos optan por no salir, otros por el botellón y otros por pagar precios disparatados por locales en los que el acceso queda vagamente restringido, y de manera equivocada se prohibe el paso a los menos pijos, como si el aspecto físico que aporta un Tommy Hilfiguer fuese a ocultar los efectos de cualquier droga o del alcohol.

Miremos más por nuestra seguridad o, al menos, no paguemos por que nos la vigilen otros que no lo van a hacer.

Álvaro Valadés.

sábado, 13 de octubre de 2012

Telebasura. ¿Merece la pena el morbo?


Nadie puede contradecir que los niveles emocionales del subconsciente son altamente importantes. Gracias a ellos juzgamos, aprendemos, nos entretenemos… pero yo los consideraría un arma de doble filo, pues no juegan siempre a nuestro favor.

Sintonizamos un canal televisivo basándonos en lo que nos dicta ese ya citado subconsciente emocional. Los colores, el nivel de ruido, la música e incluso la iluminación de lo que la pantalla nos está reflectando entran por nuestras retinas y llegan hasta nuestro cerebro, que es el que se encarga de que soltemos el mando o sigamos practicando zapping. Ahora es cuándo, si esto es así, no puedo concebir que haya tantos cerebros interesados en el color, el ruido o la iluminación de un progama como “Sálvame” que sean incapaces de ir más allá de estos aspectos del subconsciente ni entren a juzgar qué tipo de basura televisiva están tragandose. Conflictos, desamores, gente que insulta a otra por dinero… ¿hasta dónde vamos a dejar que llegue nuestra paciencia emocional? ¿Merece la pena el morbo?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

En mi opinión, en España estamos viviendo una especie de crisis de inteligencia, a la que catalogo con este nombre tan concreto sin esperar ninguna represalia por parte de ofendidos, puesto que opino que por muy seguidores que podamos ser de una televisión rosa, determinada por la maldad de entretenernos en base a lo que moralmente pensamos de otros; nadie puede en el fondo negar que, de una manera u otra, ese periodismo nos está degradando. Y lo hace tanto a nivel de espectador, que en lugar de recibir información que nos ayude a acercarnos más al mundo, lo que nos hace es ser partícipes de cotilleos innecesarios; como a nivel moral, ya que atentan contra valores tan imprescindibles como la honestidad, la claridad de la información, la decencia, la tolerancia y la privacidad.

Y si bien esto es así, y la mayor parte de nosotros es consciente de ello, ¿cómo se explican los récords de audiencia masivos de la llamada telebasura? Quizá la respuesta sea tan simple como darle la vuelta a este último concepto, y, trágicamente, descubrir que estamos llamando telebasura a lo que no debería serlo, puesto que resulta claramente irónico catalogar de “basura” al tipo de televisión más demandada por todo el país. Manteniéndome personalmente detractor de darle audiencia a este formato de indecente morbo y famoseo, creo firmemente que la audiencia se ha vuelto totalmente cómoda y manipulable cuando no debería ser así. La gran plataforma de Telecinco nos pone cuatro horas diarias de Sálvame, cogemos el mando, y solo se nos ocurre pasamos a Antena3, en la cual nos mantienen durante años adictos a una serie que sin darnos cuenta se cuela en nuestra sesión de dos horas de anuncios publicitarios. Y así nos tienen, chupando del frasco mientras nos alimentamos del morbo que a cambio nos venden.

Seamos inteligentes. Lo que queremos ver cada uno es muy diverso. Existen los cinéfilos, seriéfilos e incluso adictos a los concursos de saberyganar, entre otro tipos de espectadores, que están dispuestos a ver cualquier otra cosa distinta a la que nos televisan. Y conseguirlo es tan fácil como no dejarse llevar por las tendencias audiovisuales de las grandes cadenas ni por los Trending Topics televisivos de Twitter.

El morbo de la pequeña pantalla nos está destrozando. La pluralidad de la televisión está en nuestras manos.

Álvaro Valadés.

martes, 28 de agosto de 2012

Ruedas.

De vez en cuando pienso que si tuviese que, por un momento, trasladarme al cuerpo de otra persona, sin duda el sujeto que elegiría sería, entre algunos otros, el de una persona discapacitada. Partiendo de esta ocurrencia, me convertiría en alguien con unos sentimientos muy similares a los que voy a relatar:

-----------------------------------------------------

Si ya de por si hay situaciones en las que todos nos sentimos inferiores, reducidos, más pequeños que los que nos rodean, creed lo desgarrador que es ver la vida a un nivel inferior. Todo demasiado grande, demasiado alto o demasiado pesado para llegar a soportarlo… Y es que todo se ve mucho más inalcanzable desde una silla de ruedas.

A primera vista, para ti soy una persona inválida, que trasladado a la definición de la misma palabra, se traduciría en: Persona que tiene impedida alguna de las actividades cotidianas consideradas normales. Pero, ¿cuáles son esas actividades normales? Llevo desde los dos años con esta discapacidad. Para mi normal es rodar, no caminar; ir sentado, no ir de pie… si el propio término de mi invalidez me excluye como alguien dentro de la normalidad, entonces entiendo que lo que tú puedes ver sea tan distinto de lo que veo yo.

Con frecuencia todo el mundo es hospitalario con alguien en mis circunstancias. Siento un enorme agradecimiento ante esa gente que me alza para cruzar un bordillo o me acompaña por una salida de metro. Pero no siempre esa hospitalidad se traduce en alegría. Para mi es frustrante sentir que no soy “yo, una persona en sí misma”. Sino “yo, y mis terceras personas”.  Me encantaría sentir ese placer de bailar y mover mis piernas a un compás o patear un balón y lanzarlo tan lejos como pueda. Mis limitaciones existen, pero yo no las concibo como tal. Y más aún, odio que los demás las vean y las oculten tendiendo una mano. Esa mano puede salvarme la vida, pero no soy un títere que dependa de un titiritero.

No bajaré escaleras, no daré un paso adelante, no correré, no patalearé, no saltaré, no nadaré… pero todo eso son cosas innecesarias, porque gracias a mi lucha, todos mis sueños, mis aspiraciones, mis metas, os parecerá increíble, pero las he logrado. Siempre soñé con ser intérprete y cantante, y hoy puedo decir con orgullo que lo soy. Soy felíz, siempre lo he sido, jamás vi mi discapacidad como una limitación, y debido a ello, he llegado a ser quien soy.

Quisiera reflejar un mensaje muy claro con esta reflexión. “Inválido” es solo una palabra que nos diferencia de los demás, pero ello no indica que seamos exactamente lo contrario a alguien “válido”. Gracias a toda la gente querida que me rodea todo ha sido mucho más fácil en mi vida. Pero mis ruedas son mi verdadera y mejor arma, y del resto, ya me ocupo yo.


La experiencia de una discapacidad no es algo que se elija por las buenas, pero ponerse en la piel de alguien ayuda a comprender como puede cambiar una visión de la vida, y volverse sorprendentemente mucho más tierna.

-Esta crítica ha sido escrita en base a las palabras de Ali Stroker, discapacitada de cintura para abajo desde temprana edad, y hoy en día artista procedente del “reality” norteamericano de talentos Glee Project.-

Álvaro Valadés.

Para dejar tu opinión pulsa sobre el enlace "Comentarios" que aparece justo debajo.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Pequeños "monstruos" musicales. ¿Persona o personaje?

Comienzan del modo más sano posible, actuando con graciosos papeles en series infantiles. Algunos gustan al público, este pide más protagonismo al pequeño genio, y al llegar a este punto clave, es cuando se desata la peor desgracia para dicho crío: el interés empresarial en maximizar a puntos ilimitados sus posibilidades, ya sean musicales, teatrales o incluso -penosa y aberrantemente- físicas.

Es así como, empresas de imagen, publicidad y "sponsors" hacen de estas pequeñas promesas, niños anuncio... cara propaganda con la que jugar suciamente ante un inocente público infantil, dando lugar a un fanatismo propio de seguidores enloquecidos, entre los cuales, algunos se hacen llamar apodos relacionados con el "estilo creado por su ídolo".

Pero ante esto, me gustaría dejar clara una cosa: ¿Os habéis parado a pensar en que esa "superestrella" no es más que una imagen creada por una empresa? ¿Que el verdadero talento se oculta entre ropa extravagante y coreografías excitantes? Y si es así, ¿por qué entonces seguimos alabando el estilo, físico o modo de actuar de esa persona sabiendo que su realidad despertaría tan poca admiración como tú o como yo? ¿Sabemos entonces diferenciar entre "persona" y "personaje"? ...

La persona real se llama Stefani Joanne, el personaje es la mismísima Lady Gaga. ¿Pero la admiramos a ella? ¿Alguien habla del talento de esa tal Stefani? No. Lo que matizan es ese ídolo comercial creado a raíz de un talento real. No es problema del artista, sino de sus patrocinadores ¿Qué tenemos que decir al respecto? ...

Sin desviarnos del tema, hablábamos en concreto de los niños, las verdaderas víctimas comerciales. Yo creo que es tan fácil como un simple lavado de cerebro: Los sponsors o patrocinadores crean un personaje del pequeño artista que bien se adapte a la moda del momento entre una gran parte del público adolescente, sabiendo de antemano, que este es el más manipulable de la audiencia. Una vez creado el personaje, llega la parte mas fácil; introducirle en todas las plataformas de comunicación por medio de un pegadizo "single", creando una sobredosis de éxito anticipado de modo que la imagen que llegará al público del mismo, será la de un crío con un talento sobrenatural e impropio de su edad, que captará la admiración juvenil en un chasquido. Así, esa admiración por el personaje pasa a ser personal y, cuánto menos, equivocada.

Es un proceso mucho más sencillo de lo que parece ser, simplemente han hecho falta tres cosas: Imagen, publicidad y adolescentes. Pero, desgraciadamente, los empresarios no ven límites cuando se trata de dinero fácil… y a partir de aquí, es cuando meten en juego la salud mental de sus estrellas.

Yo me pregunto siempre una cosa… es indudable que para todos resulta atractivo el estilo marcado por las actuaciones de un determinado artista, pero, ¿y para él? ¿Es ese artista consciente de que su vida está siendo manipulada por un grupo de comerciales a su antojo? Pues bien, este caso, cuando se da en menores, supone situarse en medio de un evidente caso de acoso a la privacidad.

En efecto, acabamos de llegar al trapo del asunto, al por qué de acusaciones a las vidas de personajes como Amy Winehouse, Macaulay Culkin, Justin Bieber o Lindsay Lohan. Resultados de unos jóvenes talentos que, atrapados por el prestigio social, fueron convertidos en pequeños monstruos musicales, cineastas y sociales con los que quisieron jugar polémicamente en mitad de un escenario.

Y sí, es verdad que muchos ya no son niños… pero en sus principios fue cuando eran artistas, y en sus últimos días será cuando se conviertan en la oscura sombra de una adolescencia descontrolada y una niñez arrebatada. Si bien es verdad que muchos saben que su personalidad se ha quedado estancada en los deseos de un diseñador, tampoco pueden quejarse, pues ya son mayorcitos para decir ¡basta!. Claro que lo pienso y les entiendo:

¿Acaso hay alguien que desee un futuro desprestigiado, cuando ya le han arrebatado todo su pasado?

Alvalpaper.

Para dejar tu opinión, pulsa sobre el enlace "Comentarios" que aparece justo debajo:

martes, 30 de agosto de 2011

El Aborto. ¿Crueldad o Segunda oportunidad?


Cada vez que alguien aborda un debate acerca del aborto, automáticamente se pueden venir a la mente uno de dos pensamientos:
El primero, la opción defensora de la vida del bebé. Que argumenta que la falta de responsabilidad durante el acto sexual implica una consecuencia de responsabilidad mayor; la cría del niño.
Y la segunda opción, partidaria de la libertad sexual, sin que esta suponga una responsabilidad añadida que, en muchos casos, no puede ser económicamente asumida.
En raíz a estos dos difícilmente cuestionables planteamientos, parte esta reflexión:

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

En mi opinión, la vida es una lotería; la mayor que pueda existir. Nadie puede elegir dónde nacer, cómo, con qué facilidades, el color de su piel, de sus ojos, su carácter, sexo, orientación, ni su suerte…

Entonces, si todos estamos de acuerdo en ello, ¿por qué cuestionamos tanto un aborto, que, a fin de cuentas, se trata de una vida más dentro de esa enorme lotería? Fácil, porque es la única de las cientos de opciones vitales que las personas sí podemos elegir. Y digo ELEGIR, porque la propia palabra debería designar la LIBERTAD que ella conlleva.

¿Por qué forzar a una pobre madre que por algún problema durante el acto –rotura de condón, por ejemplo-, no ha podido evitar un embarazo no deseado? Y más aún si tomamos en cuenta que pueda tratarse de una menor.

Puedo entender que los llamados por sí mismos –aunque me ría del apodo- “Defensores de la vida” hablen de crueldad o asesinato cuando hacen referencia al aborto… pero, ¿acaso no es más comprensible entender que la verdadera CRUELDAD es castigar a una adolescente a ser madre cuándo está completamente incapacitada para ello? Lo verdaderamente cruel es dejar nacer a un niño que no va a poder estar educado por una mujer desarrollada, con motivación, dinero y tiempo para ello.

Permitir esta aberración, supone condenar a una persona a renunciar a su LIBRE DECISIÓN de ser o no madre. Supone también perder una estudiante y posible futura mujer activa y productiva en nuestro mundo. Y no contentos con ello, también supone dar la espalda a algo que tanto trabajo ha costado a la humanidad, llamado avance científico. Me pregunto por qué. ¿De verdad creéis que salvando una vida no vais a condenar otra mucho más desarrollada y que acarreará mucho más sufrimiento?        Me parece absolutamente cínico y egoísta… al menos en este concreto caso, claro que, podemos hablar de excepciones:

El hecho de que la ciencia permita las ventajas que suponen los abortos, no quiere decir que estos deban ser interpretados como un “juguete nuevo”…

Una pareja que decida no usar ningún tipo de precaución sexual con la excusa de la existencia del aborto, sabiendo que nos dará una bonita segunda oportunidad, es tan egoísta e irresponsable como quien decide traer hijos al mundo como su fueran conejos… Pero esta opción es tan criticada como poco corriente, sinceramente, todo el mundo sabe que un aborto no es plato de buen gusto. Y que llevar un niño en el vientre siempre crea una especial unión dura de quebrantar, por muy segura que esté una chica de no querer tener el niño.

Por tanto, tomamos la opción aborto-juguete como un caso aparte y poco convencional. Y partiendo de las dos visiones más comunes, me resulta muchísimo más ética y digna del siglo XXI la que considera el aborto como una opción de suma importancia. Tanto para el niño, como para la madre y el padre, aunque este último esté más olvidado en este tema.

Ese padre, en mi opinión, debería ser tomado tan en cuenta como la madre. Bien es cierto que ella carga con el dolor físico, pero el dolor psicológico es un peso cargado por ambas partes. ¿O es que acaso en el futuro ese padre va a ser menos responsable de su hijo que la madre por el hecho de que fue ella quien lo parió? Naturalmente que no.

La decisión del aborto es, por tanto, un tema debatible en el cual entran ideales políticos, éticos, personales, económicos y de todo tipo. Por todo ello, no es algo fácil de aceptar. Pero lo que siempre debe quedar claro y ser muy respetado es la LIBERTAD DE DECISIÓN de la pareja y nunca privarles de ella, que para algo es un derecho universal. Y, en mi opinión, sin importar la edad, la religión ni la presión económico-social de la posible madre… tener en cuenta no solo sus posibilidades, sino también sus deseos. Pues al final, a pesar de todo, lo único que un niño necesita realmente es amor. 

Alvalpaper.


Para dejar tu opinión, pulsa sobre el enlace "Comentarios" que aparece justo debajo:

domingo, 28 de agosto de 2011

¡Inútil! ¡Gilipollas! ¡Maricón! ¡Gorda! ¡Rara! No vales una mierda... "El Acoso verbal"


-Quién nunca en su vida se haya atemorizado por alguna pesada crítica, es que dudosamente es humano…
-Quién nunca se haya achacado culpas inexistentes por su físico, carácter y personalidad… tampoco.
-Y quién nunca se haya atrevido a aceptar que todos somos tan frágiles como para sentirlas demasiado a menudo, entonces es al único a quien permito no reflexionar con este post:
 -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Derriban cuando menos te lo esperas y, la mayor parte de las veces cuando menos te lo mereces… somos tan masoquistas de sufrir cuando las recibimos y de crearlas nosotros mismos cuando más felices somos. Es cierto, sentimos un amor-odio por el insulto fácil… le odiamos pero lo usamos, probando que una vez más, se convierte en una coraza al mayor miedo del hombre; Él Mismo.
Tengo una opinión muy clara y confío en que bastante franca en relación alacoso. Sencillamente es lo que más aborrezco en el mundo, por el simple hecho de que lo que expresan sus insultos son cánones de inferioridad que nada tienen que ver con la realidad. Suponen la mejor manera de romper el imprescindible sentimiento de la felicidad humana a través de la bajada de autoestima… y por tanto, me parece completamente injusto y despreciable.
¿Qué derecho tiene una maldita persona –descripción, que no insulto- a ridiculizar, desprestigiar, juzgar, PEGAR e incluso ACABAR con la felicidad de otro ser tan humano como él? Y si el resto nos quedamos parados viendo como la vida pasa y este acoso se apodera de ella… ¿qué va a ser de todos nosotros? ¿a qué pretendemos aspirar… ¿abogados?, ¿médicos?, ¿historiadores?, ¿profesores? … ¿PADRES? … cuándo ni siquiera somos personas? ¿Alguien me explica qué valores vamos a transmitir a nuestras próximas generaciones?… Pues mirad, a no ser que con suerte un niñato cuyos padres también lo fueron no derrumba la autoestima de nuestro hijo a base de insultos, ese hijo nuestro seguramente crecerá en un entorno marcado por lo que la sociedad le recrimine en lugar de por sus miles de virtudes… Y nosotros como educadores, tendremos que echar la vista atrás para descubrir que la culpa de esta atrocidad es nuestra… y conformarnos con que un día, nuestro hijo llegue a casa con un ojo ensangrentado, diciendo; -Papá, me quiero morir.
Y como ese niño, cualquier adulto. El acoso, verbal en este caso, puede llegar a límites insospechados. ¡Pues yo no pienso dejar que ocurra! Por mi parte, solo puedo pedir que tengamos una cosa; ¡CABEZA! Para darnos cuenta de que cada ofensa que lancemos por envidia, rencor, falta de personalidad o ira, joderá un poquito más nuestra… ya muy jodida… humanidad.
A pesar de todo, es demasiado pedir que una simple opinión sea capaz de cambiar un vengativo universo, en el que podría anunciarse en noticia de portada la cifra ‘99’ seguida de tantos ceros como acosadores verbales pueda haber en dicho mundo. Y los llamo ACOSADORES con cada una de sus letras, porque muchas veces cualquier crítica puede parecer mucho menos hiriente y dolorosa de lo que realmente es.
Hay miles de casos con los que todos nos hemos sentido identificados, algunos incluso, por repetírnoslos constantemente a nosotros mismos… ¡BASTA! No se os ocurra caer en el juego de a ver quien es más gilipollas… si el que insulta o el que se lo cree. Un consejo debe quedar bien claro… por muy degradado que esté el mundo, nunca puedes dejar que el mundo te degrade a ti.
Hay algo dentro del insulto que va más allá del mismo y que es, aun si cabe, más importante: Las repercusiones. Estas son duras, a veces han resultado mortales. Es tristísimo pensar que solo en esos casos hacemos uso de lo que algunos llaman ‘LEY’…
Ley de protección al menor, ley de protección a la mujer, ley de los derechos humanos… Ley, ley, ley. Iluso el que crea que con esas tres letras se alivia el dolor que se causa…
Pues yo, personalmente, opto por ser más listo que aquellos que intentan inferiorizarme, Y es que al final, curiosamente, la vida pone todo en su lugar… y resulta que, opuestamente, ellos son y serán siempre los auténticos IMBÉCILES, por no ver que una humillación crea mucho dolor, pero también mucha fuerza. ¡Y menos mal! Porque sin el prestigio de la etapa adolescente se puede vivir, pero sin LA FUERZA que aporta el apoyo de personas que de verdad te conocen y te quieren -incluyéndote a ti mismo-… lo siento acosadores, pero es imposible.
No solo es acosador el que te daña, en la mayoría de los casos, somos nosotros mismos quienes más complejo nos creamos. ¡Recuérdalo!, el peor error es convertirte en tu propio acosador, distorsionar tu realidad. Cuando conviertes tu forma de entender la vida en tu mejor arma, es cuando el complejo y la crítica pasan a un segundo plano.
Tú eres el único afortunado que no necesitas del acoso para ser feliz, y los que sí… bueno… irremediablemente caerán tan bajo como ellos mismos pretendieran derribarte a ti.
 -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
“Si este post en concreto no se quedase solo en un bonito consejo, habremos hecho posible uno de los primeros derechos universales; la dignidad personal. Siempre hay tiempo para volver a quererse.”
Alvalpaper.


Para dejar tu opinión, pulsa sobre el enlace "Comentarios" que aparece justo debajo: